jueves, 18 de agosto de 2011

#12; Y como título pondré nuestro 18.

Respiras tranquilo. Te miro. Te mueves. Abres los ojos, me miras. Me clavas la mirada. La dejas caer como una pluma para que estalle como una estaca. Y me revienta el corazón. No sé si quedarme quieta o mejor quedarme en el sitio. Sin moverme. Noto como tú mano resbala hacía la mía. Tengo miedo. Solo quiero saber como se puede sentir tanto por alguien. Quiero quedarme en tu vida para siempre. Quiero quedarme a tu lado sin mirar atrás. Y entonces bajo de las nubes, sigues estando donde antes, tranquilo. Sereno. Calmado. Te acercas más. Me miras a la boca. Te abrazo. Me tiro a tus brazos con la misma intensidad con la que se cae uno al vacío. Con la misma quietud y de la misma forma en la que te quiero. Lloro. Me aprietas. Me pides que no lo haga. Me suplicas que no lo haga. Me ruegas, me susurras con una voz que cubre el llanto que no lo haga. Me estrechas más. Te respiro. Es el mismo aire que llevo respirando tanto tiempo y el que me da la vida momento tras momentos. Me envuelves en cada una de tus palabras. Me regalas tu compañía. Me recuerdas que me quieres , y que me necesitas a tu lado. Me vuelvo a sentir querida. Más cerca, mucho más cerca. Solo quiero respirar ese olor que desprende tu cuello. Solo quiero notarte en mi piel. Solo te quiero sentir a ti. No necesito nada más. Me abrazas más fuerte si cabe. Solo quiero ser tú y formar parte de ti. Y vuelo. Y siento que me ahogo pero que no necesito más aire, que con el que me das tú me llega. Y nos separamos. Y se me cae una última lágrima. Y la limpias. Y me reprendes con la mirada. "Por favor, no llores." Y no puedo más que pronunciar tu nombre. Me miras dulce. "Te quiero". Y se me encoje el alma. Sonríes aún más. Me regalas tu vida en otro beso. Me dices que tú también. Ahora no puedo llorar, no te voy a fallar. Solo puedo recordar el motivo por el que empecé a quererte. Esa sensación había vuelto a mí. Nunca se había ido. Siempre había estado allí, solo hacía falta recuperarla. Y tú lo has conseguido. ¿Quién si no? Te apoyas en mi hombro y yo solo quiero que ese segundo no pase al siguiente, por que de esa forma llegará la hora en la que te vallas y yo no podré soportarlo. Me vuelves a abrazar. Creo que ninguno de los dos se quiere separar. Ojalá estos instantes fuesen eternos. Infinitos.


Michael Nyman – The Heart Asks Pleasure First/The Promise (Edit)

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