sábado, 27 de abril de 2013

Me cambias de color

Antes de encontrarte a ti yo era dos,
ahora creo que solo soy yo.
Antes de verte estaba ciega, muda y sorda,
ahora no sé a dónde voy con todos mis sentidos.
Antes de encontrarte creía saber quién soy,
ahora sé que no.
Antes de sentirte pensaba haberlo sentido todo,
ahora cuento los minutos para descubrir algo más.

Y es que a veces somos lo más egoísta en las cosas del amor hacia las personas.
Otras veces somos simplemente estúpidos.

domingo, 31 de marzo de 2013

A oscuras

Será que me apetece sincerarme más que otro día. Que el cielo está más bajo y su peso es mucho mayor. Que lo que me aterra es vivir sin ti y no vivir sola. Que el miedo esta vez es más punzante, más frío y joder...¿Porqué no? Más metálico. Será que cada vez que vienes "se me rompen las costuras". Será que tú eres el único que complementa este "yo". Será que eres mi miedo y mi cura, mi vicio, mi mayor necesidad. Será que eres lo más dulce que ha rozado mis entrañas, pues mi boca no lo ha hecho. Será que el tiempo se para, frena en seco, me pega, me ataca y me tumba. Será que eres la piedra con la que - en vez de tropezar cien veces - no puedo convivir ni pensar en vivir sin ella.
No cambiaré por ti pero tampoco cambiará lo que siento. Quizás, como he dicho otras tantas veces, estamos hechos para estar juntos en otra vida, pues en esta está demostrado que no tenemos posibilidad.   Y es que es complicado aceptar algo que te encantaría que no fuese así. Y es que, además, me encantaría darte alguna explicación, pero soy como los niños pequeños; un no es un no, y será un no siempre.
 Echémosle la culpa al viento que es el único que pasa por aquí y lo que nos separa tremendamente. Hagamos lo mismo con el tiempo que es el que no permite que todos los días sean jueves 22. También deberíamos hacerlo con Dios, con el destino, el equilibrio o quién sea si es que existe algo que mueve este mundo por hacerlo todo complicado. Por no permitirnos el lujo de estar ahora los dos juntos. Dónde fuese, aquí o allá. Hazlo tú también conmigo por no ser capaz de ver más lejos de mis miedos, que yo lo haré contigo por esconderte tras ellos. Culpemos también al frío que viene cuando no podemos protegernos y al calor que sufrimos cuando no nos apetece cuidarnos. Culpemos también, porqué no, a cada una de esas canciones que nos recuerdan sin ningún tipo de cuidado que fuimos los que nos marchamos cada vez que la cosa se ponía complicada; que fuimos los que más se desearon pero jamás se quisieron; los que más mierda de echaron cuando un beso habría hecho que el tic-tac del reloj volviese a sonar acompasado; que fuimos los que huimos sin remordimientos hacia lados opuestos; los que no saben avanzar sin echar la mirada atrás, sí. Por que siempre fuimos ambos de cerrar con pestillo y buscar una respuesta en la mirilla.
Tranquilo, sé que en el fondo no es culpa de nadie, si no de una mala organización de los sucesos. Si "yo no hubiese", y "tú no hubieses"...
Pero como se suele decir, debemos pasar página, enterrar el tema, olvidar lo no-ocurrido, hacer lo posible y lo imposible por olvidarnos. Y el deber no es el querer, y yo lo que quiero es luchar. Mientras tanto nos queda aguantar, quiero decir: querernos en silencio mientras discutimos a gritos.

domingo, 17 de marzo de 2013

Psyque

¿Cómo? No lo sé ¿Por qué? Tampoco. Solo sé que aquí estamos, tú, yo , nosotros, miedosos, asustados. Quizás en ciertos sentidos cohibidos. Sin saber qué dirección tomar, cómo continuar. Sin tener un mañana claro y dándonos las noches más buenas. Arañándonos el corazón. Disfrutando con cada gemido, jadeando hasta extasiarnos. Pisando fuerte sobre un mar de dudas. Comiéndonos las preguntas que nos joden cada amanecer. Queriendo cada manía, amando cada costumbre. Soñando, cuidando. Pretendiendo engañar a un mundo que se hace pequeño cuando estamos solos. Disfrutando como un beso cada mirada, enloqueciendo por cada caricia. Temblando por la impotencia de que no nos queden más minutos para explicarnos sin palabras que esto ya no puede parar. Nos vamos sin frenos en pleno invierno, pero ¿y qué? Eres mi abrigo en cada abrazo, la luna de cada noche, el tiempo cuando se estanca[...] La vida y la muerte en consonancia con el cielo y el infierno. El mejor y más dulce mordisco en el centro de la espalda.

martes, 15 de enero de 2013

Y aquí estoy, de nuevo, con mis manías de siempre

Un poco menos ella y un poco más yo, vuelve la de siempre pero cambiada por completo. Odio que jueguen conmigo, odio que me odien y odio tener que odiar. El miedo me come cuanto más sola estoy, y el agobio cuando estoy acompañada de más. Si pueden las situaciones intentan ahogarme y por dentro bien sabe dios que lo consiguen. Si hace falta, lloro; si no hace falta, también. Soy el término más alejado de los números de la perfección, vulnerable, mil veces más sensible de lo que quiero aparentar y aparentemente rara. Soy difícil de aguantar pero siempre dejo abierta la puerta de salida. "Soy capaz de nadar en el mar más profundo". Soy más de dentro que de fuera, si hablar no es lo mío, sí que lo es desahogarme escribiendo. Uno de mis vicios y mis grandes errores es que antes de dar un paso no lo pienso, pero si que lo hago después de darlo. Soy más dependiente de lo que nadie piensa, si yo nací para algo estoy segura de que no es para estar sola. Me aterra el pensar que no exista nadie que me apriete la mano cuando quiera llorar, que me haga cosquillas cuando quiera reír y me folle cuando quiera gemir. Necesito que me presten atención porque en el caso contrario me siento absolutamente perdida. Me gustan los besos en el cuello. Soy romántica estoy salida a partes iguales. "Yo mientras tanto tirando de tu corazón." Me pierden los 'Te echo de menos' y me pierdo en los 'Te amo' a deshora. Odio a aquel que llega siempre tarde y nunca se acaba de ir. Lo odio por no quedarse. Lo odio por no irse. Lo odio por no dejarme caminar a mi ritmo por el camino. Me gusta que la gente se cuele en mis sueños. Me gusta que los sueños se hagan realidad. Odio que se me acelere el pulso. Odio los mareos y los dolores de cabeza. Me tiño mucho el pelo. Me gusta cambiar la apariencia. No me gusta estancarme en una imagen y que la gente tenga siempre la misma idea de mí. Lo cierto es que me gusta ser la pregunta que le ronda a la gente en la cabeza. Soy la verdad. Si me conoces soy un maldito libro abierto y paradogicamente esto me cierra muchas puertas, me roba muchas oportunidades. Me quema muchas hojas de libreta. 
Me gusta volver a donde me entienden y creo que nadie me entiende mejor que yo. Ahora sí que tengo claro, que volveré con mis manías, las de toda la vida y las nuevas.

Días largos, besos guarros

Seré lo que se vea y lo invisible. Seré lo que viene, lo que va, lo que se queda, lo que permanece, lo que se anhela, lo que se necesita, lo que dura, lo que vale, lo que pesa, lo que a veces incluso carga. Seré las mejores noches de tus peores días. Seré el baño de espuma. Echa el freno, besa y continúa. Seré cada uno de tus desayunos, seré la sonrisa que busca compañía en la tuya. Seré el adiós que nunca llegue, seré el miedo más profundo y en ocasiones tu peor pesadilla. 
Seré lo que más duela, lo sé por que no soy buena, pero también seré quién más te quiera. Seré lo más cálido que roce tu piel y lo más frío que azote tus sentimientos. 

domingo, 6 de enero de 2013

Problemas de hierro

¿Sabes? Yo fui siempre de ser como yo y tú de ser como tú. Entonces nos conocimos. Entonces perdimos el norte y buscamos estar en paralelo. Yo ya no volví a ser yo y tú no volviste a ser tú. La vida se convirtió en un círculo de intentar encontrarnos -tal vez de forma inconsciente, quién sabe - y de rechazarnos al instante. Yo conservé mi orgullo y tú tu perseverancia. Por eso por cada vez que te deseaba te rechazaba;  y por cada vez que me odiabas, volvías. Será porque tal vez estamos hechos para vivir juntos esta vida o porque simplemente tenemos que vivir juntos la que le siga. Tal vez sea que el miedo que me das no me ha hecho más fuerte y solo ha conseguido atemorizarme y decirme : ¡Basta ya! O porque te vas una primavera por cada invierno que vuelves. O porque el frío a tu lado sí que es frío, porque no logró saber si quererte es querer o es odiar. Porque quemas y te clavas. Eres mi puñal preferido. El que no sale. El que no deja sangrar. El que duele, pero de lejos. El que no rasgó la piel poco a poco si no que la atravesó de golpe y sin tan siquiera preguntar. Porque eres el buenos días después de las peores noches. Será porque me escueces en los ojos y me antojas el corazón. Será porque soy yo. Será porque eres tú. Será porque en la oscuridad somos nosotros.

Nos movemos rápido

Somos veloces, fuimos un amor de verano que se convirtió en un deseo incesante. Tenemos poca vida y muchos motivos para continuar. Cerca o lejos, somos uno, somos todo lo que muchos desean, somos tiempo y somos espacio. Somos preguntas sin respuestas estándar, de esas preguntas que se responden sonriendo o suspirando. Exacto, somos suspiros y sonrisas. Y gemidos, y sacudidas. Somos una verdad que muchos envidiarían. Somos ardor, somos miedo, debilidad, dependencia.

miércoles, 2 de enero de 2013

Vienes de la mano del insomnio

Lo cierto es que si tuviese que admitir algo ahora es que estoy en un punto muy extraño de mi vida. No sé que has hecho pero la has cambiado. Yes que me has trastocado entera. Me encantaría saber qué pasa por tu cabeza y si soy yo la loca o estás enloqueciendo conmigo. No sé a dónde va a parar esto, solo sé que el miedo ya no es miedo y el frío es menos frío cuando estas a mi lado. La velocidad me supera y por eso a veces no soy yo. Muchas cosas considero que no deberían pasar pero cambio de opinión cuando tu respiración sigue el compás de la mía. Es tu piel la que me controla cuando dejamos de ser dos para ser una nada que se convierte repentinamente en todo. A veces me cuesta saber dónde acabo yo y dónde empiezas tú, y será por eso que me encanta y que me vicio a que me encante. Será por eso que cada vez que me cuesta salir adelante tu me ayudas a saltar. Será que en poco tiempo no me has entendido pero has decidido que pese lo que pese,  - aún que te hubiese avisado de que en sí eso era una gran locura -  vas a hacerlo. Eres el punto de la "i" de mis intenciones, soy los buenos días que nunca perderás, eres lo oscuro de la noche y lo claro de la luna. La verdad es que comienzo a llegar a ese punto en el que me pierdo y creo que es más coherente acabar, pero acabar por hoy.