¿Te das cuenta? Todo, absolutamente todo es perfecto en el momento que estamos juntos y nos unimos en un beso. En el instante en el que tienes la posibilidad de tener los ojos cerrados durante segundos o minutos y al abrirlo nos tenemos uno al lado del otro, todo es perfecto. En el momento en el que un te quiero se cuela en tu oído o en el mío, en su totalidad el mundo es perfecto. Cuando caminando y nuestras manos se juntan, se anudan como un lazo indestructible, nada puede estropearlo. Cuando tú acabas mis frases y yo las tuyas, no hay cosa mejor. Cuando me adelanto a tus movimientos o cuando lo haces tú a los míos; cuando nos sorprendemos con cosas pequeñas. Cuando nos emocionamos al pensar que para nosotros es eterno lo que para el resto es efímero, eso si es perfecto.
Cuando te tengo.