miércoles, 28 de septiembre de 2011

Lola, se ha sentido sola entre un millón.

¿Alguna vez has echado de menos? ¿Alguna vez has tenido miedo a perder? ¿Alguna vez has sentido que tu mundo se acababa, que no podías continuar por que tu vida se iba por un camino diferente? Seguro que te has rajado a algo por si acaso sale mal. ¿Has temblado al sentir su aliento en tu espalda? En serio, ¿Nunca has llorado por amor?
Es especial. Él es especial. Todas las situaciones que vives con él son especiales. Has aprendido tan bien a querer todo lo de el que no podrías vivir sin todo lo bueno que te da, pero tampoco sin sus pequeñas imperfecciones. Empezó apoderándose de tus tardes. Siguió por hacerse por el control de tus sueños y tu sueño. Ha terminado por hacer latir tu corazón a la vez que el suyo y ha pasado de ser parte de tu vida a serlo en su totalidad.
Y si tuvieras que amar hasta el fin; ¿Estarías dispuesto?
La duda ofende pues el fin está donde esté el fin de esta historia. Es duro darse cuenta de que se puede llegar a amar tanto que el simple hecho de la desaparición de este causaría un desorden psicológico total en ti. Tienes miedo muchas a noches  a que se vaya lejos y lo haga sin ti, sin ir de tu mano. Estás demasiado acostumbrada a que el sea la mitad de ti que si se va te morirías por dentro.
No llores; no llores nunca más, no te preguntes porqué, no es necesario.
Seré tu sombra siempre que lo necesites. Siempre que quieras yo estaré a tu lado, encima o debajo. Estaré contigo las 24 horas del día, si no es físicamente estaré en tú corazón. Estaré en cada hoja de los libros que leas, incluso en los folios en blanco por escribir. Estaré cada noche en tus sueños y amaneceré con tus despertares.
Y hasta el último día de nuestra vida te lo repetiré: Te quiero. Te quiero más que a nada. Tú eres mi pequeño universo propio. En ti me refugio de la tormenta. Odio necesitarte por que eso conlleva no tenerte conmigo.

Skillet – Comatose

Te voy a amar eternamente y mi causa existencial será perseguirte.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Be the first to say I'm sorry.



 - Esta noche quiero que seas mis sábanas. Y aunque no sea esta, pero que lo seas de una noche cercana.
 - ¿Tus sábanas? Soy un poco pequeñita para serlo.
 - Me llega. Por regla general me arropan tus palabras, ¿Cómo no lo va a conseguir tu cuerpo?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Vivo rápido pero respiro lento.

Suspiré. Me preguntaba como sería tu despertar. Tú aún dormías, pues tu respiración se hallaba lenta. Miré el reloj; 7:03 de la mañana. No hacía mucho que habíamos llegado a casa, un par de horas como mucho. El suficiente tiempo como para llegar a la cama, deshacernos de la ropa, devorarnos como animales - siendo en sí un eufemismo - y caer en un profundo sueño. Bueno, en esta última parte, he de decir que lo mío más que profundo, fue un simple y placentero sueño. Giré sobre mi cuerpo mi sentí una comodidad propia de los dioses. Allí estaba él, tranquilo y sereno. Dulce, simplemente, dormido. "Parece bueno" pensé. Lo es. Su inercia jugo a mi favor y su mano se abalanzó sobre mi cintura. Sonrió, tal vez soñaba conmigo. Cerré los ojos y me dejé llevar, el sueño volvía llamar a mi puerta. 
Esta segunda vez el que me observaba era él. Me miraba fijamente como si no hubiese un mañana, como si no fuese a llegar jamás. Como si desaprovechar ese segundo en otra cosa que no fuese esa, fuera una auténtica locura. Auténtica locura era la que sentía yo por él y por sus manías, por su forma de ser. Por sus cosas extrañas y por todo lo que se identificaba con él. Me pasó la mano por la mejilla mientras me sonreía. Bostecé suave y el me imitó de forma escandalosa. Puso sus dedos en mis labios y los bordeó. Lanzo un beso al aire que recogí agradecida. Era bonito tenerlo allí.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Welcometomylife.

Dulce y revoltoso, hasta el más raro se extrañaría de ti. Tranquilo, sosiego, sin maldad en tu interior. Mente oscura pero a la vez única y cuanto menos especial. Ideas perfectamente ordenadas en tu mundo desordenado. Único y natural, salvaje me atrevería a decir. Increíblemente justo y sin lugar a dudas, luchador. Defiendes lo tuyo y a los tuyos sobre cualquier cosa, conlleve lo que conlleve tu lucha.

Extraordinariamente indescriptible, imposible de cambiar y sin necesidad de hacerlo.

martes, 6 de septiembre de 2011

n' you say goodbye

Sonreía, y sonreía para que yo lo viese sonreír. Sólo quería llamar mi atención, sabía que podía complicar las cosas hasta un punto que ya no se pudiese volver atrás, y ese simple sentimiento le hacía sentirse grande, puesto que él era grande. Desde hacía un par de días lo único a lo que dedicaba su vida era a meterla en la mía, y no sabía el motivo con certeza pero no terminaba  de disgustarme la idea. Él me hacía creer que podría enseñarme a volar de su mano y yo solo quería creerlo sin más y para el resto de... lo que fuese. Me vendes tu boca, me la regalas. Y me niego por completo, por lo menos exteriormente.
"You don't know why, I won't give in."

domingo, 4 de septiembre de 2011

The heart asks pleasure first.

No había más. No quedaba nada más allá. Lo llevaba de una mano. Tenía miedo. No quería que ocurriese nada malo, no podía perderlo, simplemente no se lo permití a sí misma. Se aferró más. Gimió. Lloraba. El miedo seguía invadiéndola y no podía hacer nada más que esperar. Ella ofrecía más fuerza para hacer la unión más fuerte y sin embargo la figura de él cada vez parecía menos humana y más un holograma. Gritó. Solo quería volar, pero solo le quedaba él. Sujetó con fuerza su muñeca y siguió tirando. Pero la fuerza se acababa por que ella también era persona y tenía derecho, todo el derecho a agotarse, tenía derecho a querer dejar todo el mundo que conocía atrás y llegar a otro en el que fuese una más a alistar. Se desplomó. No tenía la fortaleza necesaria ni para pestañear. Así que cerró los ojos, dejó que las lágrimas saliesen a presión y siguió con lo planeado. No quería que todo lo que había hecho por toda aquella historia fuese un hito muerto. Y entonces, cuando ya creía que todo se había acabado, que no quedaba forma de luchar, volvió a sentir el calor de su piel. Sintió su respiración en su cuello. Sus brazos ya no eran agarrados por la mano de ella, si no que era él el que se aferraba. Todo había pasado, todo volvía a la normalidad y ella lo tenía a su lado.