lunes, 29 de agosto de 2011
#16.
Yo no soy fácil, lo reconozco. Soy rencorosa y a veces hago las cosas sin pensar. Las malas acciones pasan factura y yo lo he experimentado. Tengo por amigos al dolor y la injusticia, y busco por todos lados la felicidad. Puedo parecer lo más árido del mundo, lo más abierto para pasar un buen rato pero lo más amargo a la hora de los sentimientos. No dudo, nunca dudo. Solo pienso demasiado, eso debe ser. El miedo me achaca por las noches, el muy cabrón sabe que cada vez que lo veo me asusto. Me duele todo y de todo me quejo, por inercia, los quejidos continuos me identifican. No me gusta el calor, prefiero y por mucho el frío. Me gusta verme las manos moradas y las yemas de los dedos congeladas, como la punta de la nariz. Me gusta el frío por que siempre podrás venir y espantarlo.
domingo, 28 de agosto de 2011
#15.But under your covers more torture than pleasure.
Atravesé el puente de punta a punta. Los pies se movían solos, ni dios sabe bien por qué.
Estaba, mejor dicho, me sentía borracha. Y no sabía por qué puesto que no había bebido. Me mareaba. Temblaba. Sentía que mis oídos pitaban por dentro. Solo quería desaparecer para siempre. Para no volver jamás. ¿Quién me iba a achar de menos? Ya lo sé, nadie. ¿para qué?
"Ya nada le tenía ningún tipo de sentido. Lo fue perdiendo por el camino hasta quedarse en número negativos. Hasta había llegado a olvidar el motivo por el que lloraba. Pero lo hacía continuamente. No sé atrevía a hablarle a su corazón y confesarle la verdad y contarle lo que le restaba por el resto de su duración."
Volvía al puente. Como desde hacía mucho, mi vida se basaba en dar pasos hacia atrás, en retroceder, en no saber ni olvidar ni perdonar, en tropezar, en caer, en arrastrarme, en morir cada día un poquito.
"Hará cuánto ya que no despega ni un poquito las alas. No consigue elevar su cuerpo de este mundo repleto de mierda. Estamos todos hasta los talones, pero lo suyo dejaba el estatus de grave atrás ya hace mucho tiempo para convertirse en... He recorrido el diccionario por ella y no encuentro palabras que la represente. No es más que un espejo hecho añicos sin la capacidad de volver a ser el que era"
Miré hacia abajo. Estaba muy alto, a la inversa de mi moral. Pero ya no tenía miedo, se me olvidara ya hace mucho tiempo. Tal vez lo dejé perdido en algún cajón de casa. Ya no estaba para los trotes a los que andaba.
He jugado a ganarme mi hueco hasta no saber dónde está. Lo que daría por perderme ahora en su mirada...
"Lo que darías por que se perdiese él. No trato de ser dura, si no realista. Es muy importante. Yo no tiraría mi vida por un puente. No se lo merece. También tienes razón: Es tu vida. Pero solo añadiré una última cosa. Jugar es de niños."
Así que mirñe por última vez. Esperé a que mis lágrimas rozaran la superficie del agua. Miré la forma en la que caían. Las observé sin parar en ningún tipo de momento. Aún siendo triste, era un clima hermoso. Siempre lo mismo de siempre, supongo que acabaré por acostumbrarme. Giré sobre mis pies y elevé la cabeza. Volvía mi camino, el de siempre. El de la sonrisa amable, es lo que me queda.
Y las despedidas suelen ser duras. Nunca alegran a nadie y sin dudarlo, amargan. Pero hay que ser fuertes, que si no, ¿Qué nos queda?
"Y siempre la misma canción. Empieza a aburrir, creeme. Ya se que no lo puedes evitar. Pero es de esas cosas que hay que ir aprendiendo. No te voy a presionar, cada cual a su ritmo. Y, dado que el miedo es humano, nos queda perdonar."
A mi me queda cerrar los ojos y caminar hasta el final, que no se a ciencia cierta cuándo tiene pensado llegar o venir a saludarme.
Mientras tanto, sonrío y me río de la vida.
jueves, 25 de agosto de 2011
#14.
Entonces te vi, y fué cuando dije "Mierda, le quiero". Me reí de mi propio pensamiento y me di la vuelta intentando pasar desapercibida, y repetía en mi cabeza tantas veces que me diera la vuelta, que pasó un rato hasta que me armé de valor para girarme. Y para entonces tu ya estabas allí, sonriendome de la manera más dulce y natural, de la única forma que me enamoraba. Y quité mis ojos de tu boca y los pasé a tu miraba, que brillaba aquella noche especialmente y que chispeaba como si del sol se hubiera sacado tu color. Subo algo más mi mirada hacia tu pelo, tan perfectamente descolocado. Levanto una mano y la paso por tu pelo, recolocándolo mientras tu sonrisa se ensancha más, y tanto tiempo para que me preguntes ese "Hola, ¿Qué tal?" que tanto me gusta escuchar de tu voz, que es tan perfecta, como perfecto es todo lo tuyo
23.11.01
23.11.01
miércoles, 24 de agosto de 2011
#13.
Bajé del cielo por si me echabas de menos. Me reencontré entre tus manos y un abrazo lleno de recuerdos. Me recordaste todo aquello que creía haber olvidado. Respiré el aire que desprendía tu cuello. Escuché la dulce canción que recitaban tus pulmones al respirar. Eres perfecto. Me dejé llevar. Cuando me di cuenta estaba sentada encima tuya. Me sonreíste. ¿Cómo no me iba a enamorar si me mirabas así? Acaricié tu pelo una vez más... Amarte es demasiado simple, dejar de hacerlo, imposible.
jueves, 18 de agosto de 2011
#12; Y como título pondré nuestro 18.
Respiras tranquilo. Te miro. Te mueves. Abres los ojos, me miras. Me clavas la mirada. La dejas caer como una pluma para que estalle como una estaca. Y me revienta el corazón. No sé si quedarme quieta o mejor quedarme en el sitio. Sin moverme. Noto como tú mano resbala hacía la mía. Tengo miedo. Solo quiero saber como se puede sentir tanto por alguien. Quiero quedarme en tu vida para siempre. Quiero quedarme a tu lado sin mirar atrás. Y entonces bajo de las nubes, sigues estando donde antes, tranquilo. Sereno. Calmado. Te acercas más. Me miras a la boca. Te abrazo. Me tiro a tus brazos con la misma intensidad con la que se cae uno al vacío. Con la misma quietud y de la misma forma en la que te quiero. Lloro. Me aprietas. Me pides que no lo haga. Me suplicas que no lo haga. Me ruegas, me susurras con una voz que cubre el llanto que no lo haga. Me estrechas más. Te respiro. Es el mismo aire que llevo respirando tanto tiempo y el que me da la vida momento tras momentos. Me envuelves en cada una de tus palabras. Me regalas tu compañía. Me recuerdas que me quieres , y que me necesitas a tu lado. Me vuelvo a sentir querida. Más cerca, mucho más cerca. Solo quiero respirar ese olor que desprende tu cuello. Solo quiero notarte en mi piel. Solo te quiero sentir a ti. No necesito nada más. Me abrazas más fuerte si cabe. Solo quiero ser tú y formar parte de ti. Y vuelo. Y siento que me ahogo pero que no necesito más aire, que con el que me das tú me llega. Y nos separamos. Y se me cae una última lágrima. Y la limpias. Y me reprendes con la mirada. "Por favor, no llores." Y no puedo más que pronunciar tu nombre. Me miras dulce. "Te quiero". Y se me encoje el alma. Sonríes aún más. Me regalas tu vida en otro beso. Me dices que tú también. Ahora no puedo llorar, no te voy a fallar. Solo puedo recordar el motivo por el que empecé a quererte. Esa sensación había vuelto a mí. Nunca se había ido. Siempre había estado allí, solo hacía falta recuperarla. Y tú lo has conseguido. ¿Quién si no? Te apoyas en mi hombro y yo solo quiero que ese segundo no pase al siguiente, por que de esa forma llegará la hora en la que te vallas y yo no podré soportarlo. Me vuelves a abrazar. Creo que ninguno de los dos se quiere separar. Ojalá estos instantes fuesen eternos. Infinitos.
Michael Nyman – The Heart Asks Pleasure First/The Promise (Edit)
Michael Nyman – The Heart Asks Pleasure First/The Promise (Edit)
miércoles, 17 de agosto de 2011
#11; Be the first to say i'm sorry
Me levanté de la cama. Eran las 8, todo sería normal si no fuera que había conseguido dormirme a las 6. Me daba vueltas la cabeza. Solo quería morirme. Solo quería acabar con el dolor de raíz. Solo quería descansar tranquila y para siempre. Pero era muy egoísta, hay que pensar en el resto. Así que sacudí la cabeza, lo que consiguió que mi mareo fuese en aumento. Sentí como mi estómago giraba sobre sí mismo, mezclando todo lo que contenía. Lleve la mano a la boca cuando una arcada corría por dentro de mí. Respiré. Me tranquilicé. Tenía una mano apoyada en la pared para no caerme. Cada vez que daba un paso y avanzaba sentía que me caía en un mar de fuego. Tenía miedo. Veía borroso. Era temprano. Era verano pero a esas horas hacía frío. Me senté en la encimera con un zumo en la mano. Bebí despacio, con cuidado de no atragantarme. Asomé la cabeza por la ventana. Cerré los ojos centrándome en no recordar. Pensé en ponerme alguna canción que me recordase quien soy. Pero no, mejor no. Lo pensé un par de veces y dejé que mi cabeza pensase tranquila. Me miré en el espejo. Daba absoluto miedo. Estaba mal peinada, el maquillaje se había corrido, tenía los ojos hinchados, la ropa mal colocada... Era todo tan extraño que me hizo reir.
martes, 9 de agosto de 2011
#10 You have been designed to live alone
Jamás dirás "lo siento". Jamás lo sentirás. Nunca vas a sentir nada más allá del odio por las cosas y la exasperación por las personas.
NO LOGRARÁS ENAMORARTE. Tarde.
Aunque quieras, aunque quieras a hartar. No lograrás enamorarte jamás. En el caso de que lo hagas, por otro lado improbable, será lo más doloroso que sientas y algo que te costará la vida.
Extraño en ti, te la suda. Ya no me extraño absolutamente de nada de ti ni de tus jodidas manías.
HAS SIDO DISEÑADA PARA PERDER.
Nunca hallarás una respuesta acertada. NUNCA. Podría decirlo más alto pero no más claro. Te han programado de forma que tu paciencia sea estoica y tus ganas de ser feliz mínimas. Y al resto del mundo que les den.
REALMENTE NO TE IMPORTA NADA.
Pero no podrías sustituir ese nada por nadie. Estabas sobre aviso. Te iba a doler y aún así arriesgaste por amar.
UN APLAUSO
Ahora ya es tarde y de todas formas te niegas a dejar de querer. Añades que aún sabiendo todo esto habrías arriesgado por él.
ESTUPIDECES PROPIAS DEL QUERER.
Yo nunca acabaré de entender en que momento se inicia ese periodo de dolor interminable
Facturas que nos llegan a la cuenta a todos.
Facturas que nos llegan a la cuenta a todos.
#9 ¿Lo habías pensado?
A su lado tenía una tranquilidad que no tenía desde hacía muchas semanas. Notar su respiración sobre mi cabeza era extraño; pero me gustaba. Besos al azar en mi nuca que conseguían que me olvidase de todo. Era una magia especial.
Tal vez ayudaba el lugar idílico donde me encontraba. La brisa corría y el sol se estaba empezando a ir. El frío comenzaba a asomarse tenía una fiel batalla contra tu cuerpo. Sabes como vencerlo. Me hace sonreír el ver que sabes como cuidarme cómo cuidarme. Sabes como sacarme una carcajada y como cerrarme la boca con una mano.
Eres idiota. Me has vuelto a despeinar. Bah, me encanta...Notar tu piel contra mi piel me gusta.
Tal vez ayudaba el lugar idílico donde me encontraba. La brisa corría y el sol se estaba empezando a ir. El frío comenzaba a asomarse tenía una fiel batalla contra tu cuerpo. Sabes como vencerlo. Me hace sonreír el ver que sabes como cuidarme cómo cuidarme. Sabes como sacarme una carcajada y como cerrarme la boca con una mano.
Eres idiota. Me has vuelto a despeinar. Bah, me encanta...Notar tu piel contra mi piel me gusta.
jueves, 4 de agosto de 2011
#8 Quiéreme como te deseo.
¿Cuántas canciones al oído me he perdido ya?
Su sonrisa ya no se hallaba en su rostro por que su rostro no se hallaba a mi lado. Miraba las ventanas con mis ojos que lloraban, y llovía. Cada foto me traía otra vez su rostro a la mente. ¿Dónde estás? ¿Dónde demonios estás? Ya llevaban muchas lunas cayendo, como mi esperanza por su vuelta. Yo sé lo que decirle a toda esa gente que afirma que sigue en nuestros corazones. Tengo el poder de decirles que no lo está simplemente ahí, si no que lo está de verdad. Sigue vivo, y lo sé por que lo siento, por que lo noto. Yo no he de ir a buscarle, se que me encontrará. Pero... ¿Mientras tanto qué? Solo llanto. Solo dolor. Solo...
- Solos tú y yo.
ue por mí abrían sido una eternidad.
martes, 2 de agosto de 2011
#7. Y acariciarte más más más.
Entonces terminé de decidir lo que quería hacer con mi vida. La maleta estaba hecha. Lo tenía todo dentro, lo revisara ya un par de veces y no tenía nada más que meter. Estaba llena de recuerdos, que mientras los metían pesaban como el plomo. Y me di cuenta de lo que quería y, por otro lado, tenía que hacer, en tal vez el último instante, un segundo antes de no tener vuelta atrás, caí. La maleta ya no pesaba. La abrí. ¿Que habría pasado? Pues lo que tenía que pasar. Los recuerdos son recuerdos, y están hechos de eso mismo, más recuerdos. Existen los vivos, y los muertos. Y, en ese momento, justo en ese momento... Sonó como un ¡Plof! una caída desgarrada y grave, aunque para mis oídos no fuese más que un tenue quejido. Abrí los ojos hasta que se me cerraron inconscientemente. No había nada. Todo lo que fue, ya no es nada. Y entonces, me di cuenta de lo que representaba esa maleta. Era yo : era exactamente yo. Una persona cansada de casar con el peso de las vidas todo el mundo.
Se me activó un poquito más el sentido común. Después de un rato en un coma interno, desesperada, luché por echarlo todo fuera. "Nada, que no quede nada" - Grité. Pero ya no había nada. Se había marchado todo, solo, rápido. Parpadeé, y cuando volví a los ojos la maleta ya no estaba. No era más que un recuerdo más que me atacaba.
Me tumbé en cama boca arriba. Y grité cosas sin sentido. La ventana seguía abierta. Supongo que me escuchó bastante gente. Olía a mundo, a vida, a alegría. Olía como huele la almohada de quien más quieres. Huele como cuando consigues sacarle una sonrisa a una persona que te importa y está mal. Huele como un abrazo por la espalda o un mordisco en el cuello.
Después de tanto tiempo, me puedo sentir lo suficientemente Gemma como para decir: Soy feliz.
Se me activó un poquito más el sentido común. Después de un rato en un coma interno, desesperada, luché por echarlo todo fuera. "Nada, que no quede nada" - Grité. Pero ya no había nada. Se había marchado todo, solo, rápido. Parpadeé, y cuando volví a los ojos la maleta ya no estaba. No era más que un recuerdo más que me atacaba.
Me tumbé en cama boca arriba. Y grité cosas sin sentido. La ventana seguía abierta. Supongo que me escuchó bastante gente. Olía a mundo, a vida, a alegría. Olía como huele la almohada de quien más quieres. Huele como cuando consigues sacarle una sonrisa a una persona que te importa y está mal. Huele como un abrazo por la espalda o un mordisco en el cuello.
Después de tanto tiempo, me puedo sentir lo suficientemente Gemma como para decir: Soy feliz.
#6. Eres lo que más he querido.
Me has cogido a mi de una mano y de la otra a los problemas que nos atacan por las noches. Me has devuelto todas las ilusiones que creí haber perdido y que tan solo habíamos jugado a esconder. Me has explicado con un par de miradas eso que nunca podría descubrir sin ti a mi lado: que no hay mejor perdón que un dulce y pausado beso en los labios, con sus respectivos adornos. Las manos sujetando mi cabeza con ternura, como si fuese la de un recién nacido; que nos tiemble la respiración, como si por algún motivo tuviésemos la sensación de que ese beso no va a ser recibido con agrado, y darnos cuenta de que pensar eso fue una equivocación totalmente natural; dejar de pensar por un momento y que se me enjuaguen los ojos mínimamente, lo suficiente como para que la boca tiemble durante menos de un segundo y que tus manos me aprieten más.
Has aparecido en cada uno de mis sueños desde hace casi tres años. Y en esos sueños me has abrazado por la espalda. Me has acariciado el alma con la yema de tus dedos, me has rasgado el corazón con mordiscos en los labios y me has sabido acariciar la espalda hasta descubrir que podías abrir cada uno de mis poros.
Sé que has sabido encontrar cada uno de mis miedos, y sé que te quedan algunos por descubrir, y también estoy segura de que lo harás. Los has cogido, me los has echado a la cara y me has echo correr. Y recapacitar. Y más tarde, volver.
Me has enseñado tantos lugares que recorreremos juntos... Me has enseñado a imaginar tantas cosas acompañada de la magia de tus palabras, de esas pequeñas frases de alguna que otra canción que sabes que me acompaña cada día, y que dicho por un silbido de tu voz es lo más perfecto que mis oídos pueden percibir.
Quererte, en si, es lo más bonito que me ha podido destinar esta vida.
#5. Como un montón de palabras cogiditas de un papel.
Hace frío. No se había dado cuenta hasta ese mismo instante. Sus labios ya estaban morados, su piel más blanca que nunca. Parecía una muñeca de porcelana. El espejo estaba a medio romper. El polvo invadía cada rincón de aquel cristal viejo. Se veía. Preferiría no hacerlo. No hacerlo nunca. Nunca más. Era un trasto viejo. Era una vieja gloria. Había tenido su momento, solo para ella, pensaba que nunca terminaría. Pero lo hizo. Lo hizo y la caída fue desde un punto demasiado elevado. La caída fue tan dura como el ruido que causó. Seguía mirándose. El vestido blanco, a estas alturas casi gris, le llegaba por encima de las rodillas. La puntilla deshilachada de las mangas rasgaba sus codos. No sabía en que momento había cambiado todo. Ni por qué había cambiado tanto.
- Sé que llego tarde.
- Sé que llego tarde.
Nadie se iba a atrever a dudar que lo hacía. No sabía que pintaba ahora allí. Ni él, ni ella. Ninguno. Él ya no se merecía que ella lo escuchase, pero en la vida, el corazón y la cabeza o se están echando un continuo pulso el cual al final, gana siempre - y sin lugar a duda - el corazón. No sabía si sonreír o llorar. No lo sabía, y tampoco sabía como decidirlo. Parecía que el frío de aquel lugar le había helado la sangre.
Prestó atención a lo que en ese momento era lo que se podía considerar como importante. Su voz sonaba como si tuviese vida propia. Fue un suspiro, un aliento que atravesó su alma como una estaca, clavándola contra la pared.
- Lo sé. Pero... Puedes perdonarme, ¿Verdad? Sé que puedes. Escapé, corrí.
- No. Huiste. Habla con propiedad, HUISTE.
- Huí, está bien. Pero he vuelto para borrar todos los daños, a borrar este pasado. Permíteme abrazarte, quiero sentirte. Lo siento, pero desde el principio, nunca estuve equivocado. Vas a ser mía para siempre. No te puedo dejar escapar.
- Lo sé. Pero... Puedes perdonarme, ¿Verdad? Sé que puedes. Escapé, corrí.
- No. Huiste. Habla con propiedad, HUISTE.
- Huí, está bien. Pero he vuelto para borrar todos los daños, a borrar este pasado. Permíteme abrazarte, quiero sentirte. Lo siento, pero desde el principio, nunca estuve equivocado. Vas a ser mía para siempre. No te puedo dejar escapar.
- Ya lo has hecho una vez. ¿Qué cambia esta?
lunes, 1 de agosto de 2011
#4
- Volveré. Te juro que volveré. Volveré un par de veces al mes a rescatarte de este sitio que te absorbe. Llegaré y nada más rozarte con la punta de mis dedos vas a volver a respirar tranquilo. Voy a besarte y se te volverá a agitar la respiración, pero de otro modo. Volverás a creer en que es necesario vivir, aunque solo sea para estar el uno con el otro. Vas a... Vas a respirar mi aire para luego regalarme el que tú desprendes. Vas a explicarme caricia a caricia el motivo por el cual te empecé a querer, vas a conseguir que me pierda en tu mirada como el primer día que te miré a los ojos. Voy a explicarte tranquilamente como fue que me enamoré de ti. Voy a contarte lo tanto que lloré cuando no eras mío riendome de aquellas veces en las que decía para mi "Él nunca será mío". Es que admite que es gracioso, bueno, yo lo pasaba fatal. Hablaremos de nuestro primer beso y se nos van a iluminar los ojos a los dos. Hablaremos de nuestra algo torpe primera vez mientras que, de forma inconsciente, entrelazamos los dedos. Vamos a abrazarnos y a acabar en la cama comiéndonos el uno al otro. Voy a empezar quejándome y quitándote de encima, riéndome. Pero sé que te vas a colar en mi cuello a sabiendas de que me vas a desarmar así. Vas a sujetar mis muñecas contra mi cadera, dejándome completamente quieta. Y entonces será cuando me sonrías y yo me deje de hacer la dura. Cuando me pierda entre tus labios y entre tus manos. Cuando no pueda más y me abandone. Y me despertaré a tu lado y te encontraré dormido, junto a mi. Respirando despacio, de una forma casi imperceptible. Pasaremos las tardes de las manos por ahí, haciéndoles saber a todos que aquí seguimos por y para siempre. Luchando por lo que queremos, es decir, nuestro infinito común.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




