lunes, 1 de agosto de 2011
#4
- Volveré. Te juro que volveré. Volveré un par de veces al mes a rescatarte de este sitio que te absorbe. Llegaré y nada más rozarte con la punta de mis dedos vas a volver a respirar tranquilo. Voy a besarte y se te volverá a agitar la respiración, pero de otro modo. Volverás a creer en que es necesario vivir, aunque solo sea para estar el uno con el otro. Vas a... Vas a respirar mi aire para luego regalarme el que tú desprendes. Vas a explicarme caricia a caricia el motivo por el cual te empecé a querer, vas a conseguir que me pierda en tu mirada como el primer día que te miré a los ojos. Voy a explicarte tranquilamente como fue que me enamoré de ti. Voy a contarte lo tanto que lloré cuando no eras mío riendome de aquellas veces en las que decía para mi "Él nunca será mío". Es que admite que es gracioso, bueno, yo lo pasaba fatal. Hablaremos de nuestro primer beso y se nos van a iluminar los ojos a los dos. Hablaremos de nuestra algo torpe primera vez mientras que, de forma inconsciente, entrelazamos los dedos. Vamos a abrazarnos y a acabar en la cama comiéndonos el uno al otro. Voy a empezar quejándome y quitándote de encima, riéndome. Pero sé que te vas a colar en mi cuello a sabiendas de que me vas a desarmar así. Vas a sujetar mis muñecas contra mi cadera, dejándome completamente quieta. Y entonces será cuando me sonrías y yo me deje de hacer la dura. Cuando me pierda entre tus labios y entre tus manos. Cuando no pueda más y me abandone. Y me despertaré a tu lado y te encontraré dormido, junto a mi. Respirando despacio, de una forma casi imperceptible. Pasaremos las tardes de las manos por ahí, haciéndoles saber a todos que aquí seguimos por y para siempre. Luchando por lo que queremos, es decir, nuestro infinito común.
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