domingo, 28 de agosto de 2011

#15.But under your covers more torture than pleasure.


Atravesé el puente de punta a punta. Los pies se movían solos, ni dios sabe bien por qué.
Estaba, mejor dicho, me sentía borracha. Y no sabía por qué puesto que no había bebido. Me mareaba. Temblaba. Sentía que mis oídos pitaban por dentro. Solo quería desaparecer para siempre. Para no volver jamás. ¿Quién me iba a achar de menos? Ya lo sé, nadie. ¿para qué?


"Ya nada le tenía ningún tipo de sentido. Lo fue perdiendo por el camino hasta quedarse en número negativos. Hasta había llegado a olvidar el motivo por el que lloraba. Pero lo hacía continuamente. No sé atrevía a hablarle a su corazón y confesarle la verdad y contarle lo que le restaba por el resto de su duración."


Volvía al puente. Como desde hacía mucho, mi vida se basaba en dar pasos hacia atrás, en retroceder, en no saber ni olvidar ni perdonar, en tropezar, en caer, en arrastrarme, en morir cada día un poquito.


"Hará cuánto ya que no despega ni un poquito las alas. No consigue elevar su cuerpo de este mundo repleto de mierda. Estamos todos hasta los talones, pero lo suyo dejaba el estatus de grave atrás ya hace mucho tiempo para convertirse en... He recorrido el diccionario por ella y no encuentro palabras que la represente. No es más que un espejo hecho añicos sin la capacidad de volver a ser el que era"


Miré hacia abajo. Estaba muy alto, a la inversa de mi moral. Pero ya no tenía miedo, se me olvidara ya hace mucho tiempo. Tal vez lo dejé perdido en algún cajón de casa. Ya no estaba para los trotes a los que andaba.
He jugado a ganarme mi hueco hasta no saber dónde está. Lo que daría por perderme ahora en su mirada...


"Lo que darías por que se perdiese él. No trato de ser dura, si no realista. Es muy importante. Yo no tiraría mi vida por un puente. No se lo merece. También tienes razón: Es tu vida. Pero solo añadiré una última cosa. Jugar es de niños."


Así que mirñe por última vez. Esperé a que mis lágrimas rozaran la superficie del agua. Miré la forma en la que caían. Las observé sin parar en ningún tipo de momento. Aún siendo triste, era un clima hermoso. Siempre lo mismo de siempre, supongo que acabaré por acostumbrarme. Giré sobre mis pies y elevé la cabeza. Volvía mi camino, el de siempre. El de la sonrisa amable, es lo que me queda.
Y las despedidas suelen ser duras. Nunca alegran a nadie y sin dudarlo, amargan. Pero hay que ser fuertes, que si no, ¿Qué nos queda?


"Y siempre la misma canción. Empieza a aburrir, creeme. Ya se que no lo puedes evitar. Pero es de esas cosas que hay que ir aprendiendo. No te voy a presionar, cada cual a su ritmo. Y, dado que el miedo es humano, nos queda perdonar."


A mi me queda cerrar los ojos y caminar hasta el final, que no se a ciencia cierta cuándo tiene pensado llegar o venir a saludarme.
Mientras tanto, sonrío y me río de la vida.

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