Entonces te vi, y fué cuando dije "Mierda, le quiero". Me reí de mi propio pensamiento y me di la vuelta intentando pasar desapercibida, y repetía en mi cabeza tantas veces que me diera la vuelta, que pasó un rato hasta que me armé de valor para girarme. Y para entonces tu ya estabas allí, sonriendome de la manera más dulce y natural, de la única forma que me enamoraba. Y quité mis ojos de tu boca y los pasé a tu miraba, que brillaba aquella noche especialmente y que chispeaba como si del sol se hubiera sacado tu color. Subo algo más mi mirada hacia tu pelo, tan perfectamente descolocado. Levanto una mano y la paso por tu pelo, recolocándolo mientras tu sonrisa se ensancha más, y tanto tiempo para que me preguntes ese "Hola, ¿Qué tal?" que tanto me gusta escuchar de tu voz, que es tan perfecta, como perfecto es todo lo tuyo
23.11.01
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