Será que me apetece sincerarme más que otro día. Que el cielo está más bajo y su peso es mucho mayor. Que lo que me aterra es vivir sin ti y no vivir sola. Que el miedo esta vez es más punzante, más frío y joder...¿Porqué no? Más metálico. Será que cada vez que vienes "se me rompen las costuras". Será que tú eres el único que complementa este "yo". Será que eres mi miedo y mi cura, mi vicio, mi mayor necesidad. Será que eres lo más dulce que ha rozado mis entrañas, pues mi boca no lo ha hecho. Será que el tiempo se para, frena en seco, me pega, me ataca y me tumba. Será que eres la piedra con la que - en vez de tropezar cien veces - no puedo convivir ni pensar en vivir sin ella.
No cambiaré por ti pero tampoco cambiará lo que siento. Quizás, como he dicho otras tantas veces, estamos hechos para estar juntos en otra vida, pues en esta está demostrado que no tenemos posibilidad. Y es que es complicado aceptar algo que te encantaría que no fuese así. Y es que, además, me encantaría darte alguna explicación, pero soy como los niños pequeños; un no es un no, y será un no siempre.
Echémosle la culpa al viento que es el único que pasa por aquí y lo que nos separa tremendamente. Hagamos lo mismo con el tiempo que es el que no permite que todos los días sean jueves 22. También deberíamos hacerlo con Dios, con el destino, el equilibrio o quién sea si es que existe algo que mueve este mundo por hacerlo todo complicado. Por no permitirnos el lujo de estar ahora los dos juntos. Dónde fuese, aquí o allá. Hazlo tú también conmigo por no ser capaz de ver más lejos de mis miedos, que yo lo haré contigo por esconderte tras ellos. Culpemos también al frío que viene cuando no podemos protegernos y al calor que sufrimos cuando no nos apetece cuidarnos. Culpemos también, porqué no, a cada una de esas canciones que nos recuerdan sin ningún tipo de cuidado que fuimos los que nos marchamos cada vez que la cosa se ponía complicada; que fuimos los que más se desearon pero jamás se quisieron; los que más mierda de echaron cuando un beso habría hecho que el tic-tac del reloj volviese a sonar acompasado; que fuimos los que huimos sin remordimientos hacia lados opuestos; los que no saben avanzar sin echar la mirada atrás, sí. Por que siempre fuimos ambos de cerrar con pestillo y buscar una respuesta en la mirilla.
Tranquilo, sé que en el fondo no es culpa de nadie, si no de una mala organización de los sucesos. Si "yo no hubiese", y "tú no hubieses"...
Pero como se suele decir, debemos pasar página, enterrar el tema, olvidar lo no-ocurrido, hacer lo posible y lo imposible por olvidarnos. Y el deber no es el querer, y yo lo que quiero es luchar. Mientras tanto nos queda aguantar, quiero decir: querernos en silencio mientras discutimos a gritos.
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