sábado, 14 de abril de 2012

Primer piso

Haciendo justicia con la sombra apareció por detrás. Como el metal clavado por la espalda, la ató verbalmente de pies y manos, incluso la ató por la cintura , en este caso a él. El viento susurraba que corriese y eso hizo. Al total más uno de velocidad que pudo, emprendió su camino. Veía y sentía el final muy cerca pero por más que avanzaba no llegaba a ningún lado, a ningún puerto, a ninguna pista de aterrizaje, a ningún aparcamiento. Sólo quedaba la nada, eso solamente. Era lo que intuía cuando pensaba en andar sobre las nubes, era más o menos la misma sensación, la misma textura, incluso el mismo olor. No hablaba de colores por que no le había dado tiempo a identificarlos. De repente cayó de golpe. El suelo estaba duro pero el golpe no dolía, por lo menos no sentía que se hubiese lastimado. Se levanto y continuó andando. Se había jurado que escaparía de todo aquello que pudiera hacerle daño y no se permitía fallarse a ella misma. Uno, dos. Derecha, izquierda. Arriba, abajo. Bien, mal. Mal. Bueno, malo. Bueno. Ideas que volaban, ideas que flotaban y que solo uno mismo entiende, que ella entendía y que tal vez un par de seres podían intuir pero, que sin duda estarían equivocados. Sentirse dueño de sí mismo y nacionalista hacia su persona, no le hacía falta nada más que ella para salir airosa de cualquier pregunta que se le plantease ante la cara.
Cuando pudo volver a respirar seguía con el gris en la espalda, atada, al lado de una sombra que daba más calor que nunca.

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